jueves, 30 de abril de 2015

SÍ.

¿No te ha sucedido una sola vez  en la vida que hayas aceptado y bendecido con todo tu corazón a una persona, un instante, una cosa, un fragmento del destino, una suerte caída en gracia por el destino, como una lotería inesperada, una sola gota del tiempo, una flor ebria de rocío, la gloria de un crepúsculo, la dulzura de un rostro amado?

Si eso te ha sucedido tienes que aceptar y bendecir todo lo que existe, hasta la mediocridad, el mal.

No puedes esquivar las espinas cuando quieres la flor,  ni la lluvia cuando se quiere al sol, ni las sombras si buscas  la luz...

Y, lo más importante, la humanidad cuando se quiere a un solo individuo.

Porque todas estas cosas se llaman las unas a las otras en un intercambio eterno y misterioso.

No puedes decir no a nada, ni a nadie, cuando has dicho que sí, aunque sólo sea una vez, a la belleza, al amor, a la alegría, a la Gracia. 

2 comentarios:

  1. Navegan contra la corriente, son tozudos, no se desalientan en público, se ríen de las dificultades y son los primeros en romper el eterno silencio con una simple idea.
    Los tienes a tu alrededor; con una ilustración justita, improvisadores natos, destacan por la total ausencia de miedo.
    Si te pegas a su rueda, escalarás cualquier puerto de montaña.
    No son sobrehumanos; sino todo lo contrario.
    Es un regalo que viene de serie con la vida.
    Y seguramente es de lo mejorcito que te puede pasar en tu corta vida.
    ...
    Aprende de sus gestos y de sus palabras.
    Tienen toda la sabiduría heredada de varias civilizaciones.
    ¿Cómo reconocerlos?; es fácil.
    No tienen que esforzarse nada para hacer mejor tu vida.
    Y no saben mentir.
    ...
    No les hace falta.

    Son los héroes de tu jodida cotidianidad.
    Escúchales.
    Van a salvarte; de forma natural.

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  2. Se que no es el momento, barrunto que no es el lugar, pero necesito dar criterio, hacer cabeza y aportar luz sobre cierta palabra, cuyo ignoto significado, atenazaba mi espíritu hasta esta misma tarde. Ahora, acaso más sereno, puedo ordenar mis ideas, escasas y aportar esta breve, pero interesante información, a otras almas presas de la tribulación.

    Estaba leyendo cosas sobre el misterioso Codex Gigas y supe que, además de la Vulgata, la imagen del diablo y textos de Flavio Josefo, incluía Las Etimologías de San isidoro de Sevilla y olé, torre del oro.

    Releyendo esta obra magnífica, llegué al capítulo 17, que versa sobre los colores y encontreme y estremecime con esto:

    17. Los colores

    1. Se llama así a los colores porque se logran con el "calor" del fuego o con el sol; o bien porque en un principio se colaban (colare) para obtenerlos lo más finos posible.

    2. Hay colores naturales y colores artificiales. Decimos naturales; por ejemplo, e1 sinopis, el rubro, el paraetonius, melinus, el eretria, el oropimente. Los demás se consiguen artificialmente o mediante mezclas....

    11. El rejalgar (sandaraca) se produce en la isla Topazo en el mar Rojo: su color es el del cinabrio, y su olor, el del azufre. No obstante, se encuentra, en las minas de oro y de plata, y es tanto mejor cuanto más rojo y cuanto más penetrante es su olor. Ahora bien, también el albayalde, si se cuece en un horno, produce rejalgar, y de ahí su color de fuego. Del mismo modo, si se cuece con una proporción igual de rubro, se obtiene el sandyx.

    12. El arsénico, al que los latinos denominan auripigmentum (oropimente) por su color (de oro), se obtiene en el Ponto en las minas de oro, lo mismo que el rejalgar. El de mejor calidad es el que toma el color del oro, es puro y se lamina fácilmente hendiendo sus venas. El que ofrece un color más pálido o se asemeja al rejalgar se considera de peor calidad. Existe además una tercera clase, que se presenta en laminillas y en que se mezcla el color del oro. El olor de éstos es como el del rejalgar, pero más penetrante.

    13. El ocre se produce también en la isla Topazo, en el mar Rojo, donde asimismo se extrae el rejalgar. Se obtiene igualmente el ocre cociendo rubro en ollas nuevas untadas de barro: cuanto más tiempo esté al fuego, tanta mejor es su calidad. El senetus....

    Lo dicho, siento haber sido inoportuno.
    Diogneto

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