jueves, 9 de abril de 2015

UN HALLAZGO.

Después de la marcha de Manuela, y contando, tuve un proceso que necesito compartir.

Escribo para entenderme. Si te ayuda, mejor. Si no, pues nada: sigue tu camino. 

Al principio fue la soledad. Me sentí muy solo, aunque con el presentimiento de su cercanía, que ya  relaté en otro blog.

Esa soledad no agobiaba. Esa soledad venía de la mano del silencio, un silencio que me hacía bien. 

Durante meses anduve mucho, leí más, escribí  detenidamente lo que sentía. Rezaba poco, porque hace años descubrí que no sabía orar, me costaba mucho tascar el   belfo  a la imaginación, y decidí sentir el Amor de Dios que me mira y sabe lo que me conviene. 

Fui a Guatemala.

Allí  vivo solo más de dos meses, y es en ese ambiente de silencio, de paz, de  sosiego interior, es donde poco a poco siento que  estoy muy lejos de todo, de lo mejor y de lo peor de mi. Me veo muy pequeño, ridículo. Una biografía muy tramposa, que  cree saber mucho, y  haber vivido con intensidad y, sin embargo, la percibo de una manera tan dramática que me doy pena.

Todo  sucede como acostumbran a suceder estas cosas, de un modo nada espectacular. Sobre todo, sentir la necesidad de ponerse en marcha...¿En marcha a dónde?.

Y  el motivo que me puso en marcha fue "el secreto".

Antes de Misa, en Tamahu, leo en Mateo 6...

"Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis  recompensa de vuestro Padre celestial.
Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga.

Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha;
así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

"Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga.

Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Y al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados.

No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo".
...
 "Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará".

Allí estaba  el comienzo de la senda que debía recorrer: "tu Padre que ve en lo secreto". En otras traducciones se habla de "lo escondido". Y era allí donde debía dirigirme.

¿Y cómo  se comienza esa ruta que se intuye ardua, difícil, muy disciplinada?.

En el mismo texto da la pista: "Él  ya sabe lo que necesitáis antes de pedírselo". Así, pues, se trata de contemplar, de dejarse querer, de echar a andar y subir a la cima, sudando  goterones, resoplando, siguiendo tu propio camino, a tu ritmo, por los mojones que otros han dejado como señal antes que tú.

5 comentarios:

  1. "Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará"

    Thomas Merton. William Johnston ;)

    Bienvenido! Un enorme abrazo Suso

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  2. Escribo por compartir. Si te vale, pues me alegraré.
    Si no, no pasa nada.
    ...
    Me he arruinado varias veces, he tenido serios problemas de salud familiar, me he sentido más solo que Matusalem en una gran ciudad y sin familia, y las he pasado más putas que Caín.
    He seguido el barullo con mucha atención, y te tengo aprecio porque he aprendido los mecanismos de cómo se empieza de nuevo. Las cosas claras.
    ...
    Con 21 años empecé de nuevo gracias al deporte, ya sabes, el reto de correr la Marathón para encontrarse a uno mismo. Buena experiencia.
    Con 40 empecé de nuevo gracias a un trato directo. Me fui a una iglesia y se me ocurrió hacer un trato de hombre a hombre con el mismísimo Boss (ya sabes, esos tratos que se basan en tu propio honor cuando ves todo perdido, y sólo te queda tu palabra contra la del otro). La cosa funcionó porque ya sabía negociar con hombres, y el meollo estaba en ofrecer y pedir al mismo tiempo, cosas razonables. La cosa me fue bien.
    Ahora con 54 debo volver a empezar, y las dos experiencias anteriores me ayudarán.
    Ya sé que cada edad tiene una técnica más apropiada.
    También se que el Boss sabe lo que necesitas, Incluso antes que tú.
    Seguro estoy que el camino de cada redención es mejor trabajarlo individualmente, pues es fundamental sentirlo como propio.
    Y que "en el secreto" de cada uno está la clave de los naufragios y la fuerza para volver a empezar.
    ...
    Aprendí mucho contigo.
    Espero que tú hayas aprendido algo de mí.
    ...
    Fui tan insistente por un motivo ajeno a tí.
    Un trato es un trato, y hay que cumplirlo.
    Al fin y al cabo, lo único que nunca podemos perder es la capacidad de redimirnos.
    Es la característica que nos diferencia y nos da identidad.

    Un sincero abrazote, chico.

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  3. Si. Al retirarse del mundo, redescubre el corazon del mundo. Esa es la paradoja de Merton. Cuantas cosas importantes en que pensar. Gracias Suso.

    Un abrazo.

    TT

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  4. Perfecto. Gracias. Aquí seguimos.

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