sábado, 13 de junio de 2015

PEQUEÑOS FRAUDES.

Hay hombres, a los que generalmente se les admira por su erudición y sabiduría, incluso por su fe. Pero no se pararían en barras a la hora de eliminar a un competidor bajando el precio de una oferta hasta el abismo, incluso manque pierda .

Tampoco sería muy recomendable dejarlos solos en una biblioteca.

Quien se habitúa a cometer fraudes en las pequeñas cosas sólo espera la oportunidad para poder cometerlas en otras más importantes : “quien se acostumbra a matar corderos, no tendrá muchos escrúpulos a la hora de derramar la sangre de un hombre”.

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