viernes, 31 de julio de 2015

MI PADRE

Cuando era un crío mi padre hacía flexiones conmigo subido a su espalda. Llevaba una camiseta   interior blanquísima de tirantes, y bufaba mientras me  subía y bajaba  tensando sus brazos como tensas poleas.

Allá  arriba me sentía el amo del mundo sobre esos  hombros   que  sudaban olores de nicotina. 

Vuelvo ahora  con mi  imaginación a esa  habitación con las persianas  entreabiertas , y me  regreso  ese  hombre maravilloso  que  hizo  que me sintiera un gigante en sus  brazos.

¡Qué bien entendí con ese hombre qué significa ser el hijo pródigo!






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