domingo, 26 de julio de 2015

QUERERSE.


Hay que quererse mucho y bien. Aceptarnos como somos, porque Dios te quiere exactamente como eres. Esa es la razón de  "amar al prójimo como a ti mismo".

Cuanto más te quieras, más querrás a  tu gente, y al mundo.

No me refiero a la autoestima, que es una tontería: hablo de que te quieras muchísimo, porque estás hecho para amar a mucha gente y eso  sin quererte es muy difícil.

Date una vuelta por la parábola del hijo pródigo:allí se habla de ti, de mi, de todos.

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