martes, 11 de agosto de 2015

DE VUELTA A CASA.

Siento la libertad porque  viví  muchos años  oprimido. Oprimido  por creencias absurdas  que hicieron de  mi conciencia una  cárcel. Oprimido  por  la carne que hizo de mi un pelele. Oprimido  por  un Dios al que me costó mucho entender y amar.

Después de sentir la libertad comprendí el amor. El    mío conmigo mismo, hasta apiadarme de mi de una manera  conmovedora. El amor por  los demás, hasta  querer  redimirlos   gratis total.

Y el de Dios conmigo. Y recuerdo a Jaume, agonizando de un cáncer, imaginándose  en medio del océano, una metáfora  de Dios Padre, sumergido en esa agua de Amor.

Escribo estas líneas, realmente mal anotadas, no para decir esto, ni para decir cualquier cosa, sino para intentar que me entiendas, tú, que eres de los nuestros. Aún de vuelta, buscando  a ciegas, todavía lejos de casa.

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