jueves, 25 de febrero de 2016

DEJAR HUELLA

Me dice un antiguo  alumno que sus hijos cantan todas las canciones  que le enseñé en Primaria: "Como un idiota", "Tus ojos de  color amarronado", " Mi melenilla", " Voy a ti", "El amigo José"...

- Alguna es nuestro himno familiar.

Sé  que son muchos hijos de alumnos míos que cantan mis canciones cuando van en el coche rumbo al colegio, de regreso de una excursión. Unas horteradas simpáticas  . Y con los años las cantarán sus nietos. 

Hoy en  Tamahú, en Guatemala, y en las aldeas del Valle de  Polochic  cantan " Dame una vida" ( que allí se llama "Manuela"). Y sólo  por esa razón valió la  pena ir hasta allá. 

 Nadie sabrá quién la compuso, y qué. ¿La popularidad es un delito de lesa literatura? El hecho de que  anden de boca en boca, tarareados por las calles  , o en una iglesia, me hace inmensamente feliz . Allí hay mucho de mi,y allí estoy yo, sin que nadie lo sepa.

¿Las letras, por muy horteras , o cursis que sean,  sólo vale la pena cuando se edita, aunque sea en tirajes de mil ejemplares? No. Nacen para ser cantadas y recordadas. Y si emocionan, ya vale. Cumplieron su cometido.


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TODAS HIEREN, LA ÚTIMA MATA.

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