sábado, 6 de febrero de 2016

EL PATIO.

Escucho cerca de casa la chiquillería que  juega  en el  patio  de un colegio vecino. Es lunes. Hace frío , pero es un frescura limpia, glacial , recién lavada.

Escribo  desde la sala  de  estar y esas  voces   suenan a manantial muy claro que cruza la calle  y se pierde   en el  parque. Nada hay tan cercano y que a uno le lleve tan lejos. 

El sonido de la niñez ,  el bullicio  de  los  recreos.  

La bata   de rayas blancas  y azules  , con un cinturón que te atabas  por debajo del vientre .  El perfume de aquellos lápices Alpino.  La  goma de borrar con olor nata . O  el estuche del compás. El suelo de la escuela recién barrido con serrín.

Los cuadernos que contenían  las odiosas  tablas  de  multiplicar. La Enciclopedia que contenía  las  primeras nociones  del sentido  moral. Y el recuerdo de un niño torpe  que se guiaba  con el dedo  para leer  con esfuerzo textos que no  comprendía. ¡Dios, si viese  ahora a  ese  profesor me  pondría  de  rodillas!

Dice el poeta: "qué sucios íbamos entonces, pero qué limpios éramos".

Nunca he rezado como en aquellos año. Si quieres alcanzar  la felicidad  vuelve  a esos  años, aspira  la goma de nata.

Mientras,  se  recogen las coles, berzas y , acelgas, escarolas, lechugas, rabanitos, nabos y puerros. 



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AQUÍ:LA DEL PANDERO


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