miércoles, 3 de febrero de 2016

EL PECIO.

Se llama pecio al resto de una nave que ha naufragado.

Soy los restos del  naufragio  de un pequeño barco  que aún navega saltando las  olas  a trompicones. Sin  palo mayor ,  las  velas descuajeringadas, la quilla rota,  las bodegas  abiertas e inundadas.

En esta ruina que hace lo que puede  por no ir  a las  piedras  no hay nada más sólido y estético que esas  últimas tablas de madera  por cuyas grietas asoman las lagartijas.

Salí vibrante, feliz, tenso , alegre, con fuego  en los ojos, del puerto de mi niñez. Todo era luz, azul, alegría. En el lecho de la playa de mi primera  memoria,  encontrarás el tesoro: a mi de niño , niño  sobre  la espalda de mi padre haciendo flexiones,  la familia regresando de Pineta  entre canciones, los  recuerdos del colegio de  los jesuitas donde me enamoré de Matilde ,una chica de una belleza tímida.

Zarpo rumbo a Barcelona despidiéndome  de esa playa . Encallo por primera vez y voy con el barco a las piedras. Todos  esos mares  de aquellos años de juventud me  llevaron  de  aquí para allá azotado  con furia  por la galerna de  mis pasiones.

Con los restos  que me quedaron arribé a un pequeño  golfo  y encontré un amor que  me hizo  bueno. Viví en un  estado de fascinación  permanente. Recuerdo el rizo espumoso de  las olas arribando a la playa  con un  color blanquecino  y lechoso.

De ese tiempo  no quedó nada.

También hasta allí llegan los huracanes,las tormentas,los tifones, no quedó  ni  un  vestigio , absolutamente nada, : ni un trozo de madera, ni un palmo de  trapo de  las velas, ni una cuerda, ni el  más pequeño objeto .Todo se  hundió  en el fondo  del  mar  sin dejar el  más  leve  rastro.

Podéis  imaginar  como  salí de allí: todos  surcamos un mar  , es el más caótico que hay, sede de desgracias y a la vez un ideal de belleza universal...Es un mar interior, lo llevamos dentro como una parte sumergida de nuestro cerebro. 

La razón última de la travesía del mar, aunque  lo   ignores , es la atracción que genera el gran dibujo del horizonte: ¿qué  hay detrás de  esa  línea en la  que tantos han desaparecido?

Seguí  rumbo a otros  mares , solo, desvelado, sin defensas, con el miedo en popa, desnortado, sin  estrellas  que mirar en el cielo.

Sin bandera, sin jarcias...

Encontré  otro golfo, pequeño,estriado como la caricia en la  piel  que   produce el temblor de las olas .

Ya todo da igual. Nos encontraremos más allá de la esa línea que firma Dios en el horizonte.

Mas ¡ay, que no me escuchas!
Pero la vida es corta:
viviendo, todo falta;
muriendo, todo sobra.

(La barquilla: Lope de Vega)

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AQUÍ: LA BARULLA: EL CARTERO


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