domingo, 21 de febrero de 2016

ELOGIO DEL ZASCANDIL (YFIN)

La  adolescencia  fueron  los  años  de la pandilla, que en nuestro caso fue  una banda. 

 Yo pertenecí a dos :la de los  amiguetes del  colegio de  los  jesuítas, y  la de monaguillos  de  la  parroquia  de santa Engracia. En las dos, basicamente, callejeábamos y hacíamos  el idiota.

Por ejemplo,  se  emitía  entonces  un anuncio en la televisión  que decía "fume menos, sabe mejor".

Íbamos  por Zaragoza  haciendo  un tour por todos  los estancos que tuvieran una dependienta  que estuviera   jamona  , entrábamos, y preguntábamos:

-  Deme un  paquete de Menos.

- ¿Un paquete de qué?- respondía la   estanquera.

- De Menos, el que  anuncian en la Tele, ese de "fume Menos,sabe mejor.

- No...pero  no se refiere a  un paquete de tabaco...es que si fumas menos, sabe mejor, no sé  si me explico.

- No, no- insistíamos- es que si fumas la marca  MENOS, sabe mejor  que si fumas Ducados,por ejemplo.

Y así nos pasábamos la tarde.

¡Ah , qué  alegría  fundirse en una pandilla donde la escolaridad no   contaba  para nada, ¡qué sueño!  . Disolverte en ella. y  olvidar esa sensación de ser absolutamente ajeno al universo escolar, y huir de aquellas miradas de  profesores, curas y padres. 

Esa  libertad anárquica  , ese ir  de aquí para allá  siguiendo  toda   la  tarde   otro grupo de chicas  como  mandriles más  salidos  que un balcón.

Éramos como  una sociedad  secreta donde  nunca se  denuncian  entre  ellos, pase  lo que pase.hayas  hecho lo  que hayas  hecho. Si ha sido otro el que ha hecho la jugarreta, tampoco se  denuncia. 

Disfrutábamos  al contemplar cómo la autoridad se agotaba en estériles investigaciones  preguntando a  unos  y a  otros, buscando  al chivato. A  veces el profesor  decía   que todos los alumnos serían castigados hasta que el culpable confiese.

Recuerdo uno, el Batusi,que se lió a tortazos con toda  la clase, mesa a mesa, fila a  fila, por no  encontrar al culpable de una pintada  en la pizarra.

Que te traten de cobarde, de ladrón, de mentiroso o de lo que sea, y  que un enfurecido  fiscal declare públicamente todo el desprecio que siente por los monstruos de tu especie que «no tienen el valor de asumir sus actos», no me afectaba  en absoluto. 

«Me da  lo mismo ", piensas. " Sí, tienes razón, soy tan cabrón  como dices, peor incluso, si supieras..."). Sí,tuve la inconsciencia  de ir de noche al colegio y robar exámenes, o de meterme  en un confesionario  y escuchar  los pecadotes de un crío al  que le dije " ¡joder, chaval, te vas  al infierno de  punta cabeza!"

Durante unas horas,  la puerta rota de la sala de  profesores  y el robo de los exámenes  fueron para el colegio una negra bandera de piratas y nadie, nunca, supo  quién izó esas tibias y  esa calavera.

Y si acusan a alguien en su lugar te callas. No se denuncia. De  esamanera vas creciendo y  aprendes a  justificar  tu soledad y   dejas de tener miedo. No bajas  la mirada  cuando el cura  te pregunta . Aquí estoy , soy  el culpable con cara  de  no haber roto  un  plato  en  mi vida.: ¡Nadie lo sabrá nunca! 

Después,   te  acercabas  al confesionario y te acusabas  de haber robado unos exámenes,o de haber absuelto en un confesionario a un crío, y el padre  se removía en el cojín y decía:

- Pero, bueno, tú estás tonto o  qué...anda , anda, ego te absolvo...

Y salías  a  la calle tan feliz  y tan campante.


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EL BARULLO: UN DIRECTOR COMERCIAL

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