lunes, 12 de octubre de 2015

HUBO UN TIEMPO.

Hubo  un tiempo  en que sin  que nadie  lo supiera, tal vez ni yo mismo, sufrí la peor de las locuras: la del que quiere amar y no sabe cómo, quiere que le amen, y va dando bastonazos de ciego a todo aquel que se acercase  a mi.

Vivía con una rabia interior   que me
desconcertaba.

Era Bucéfalo , odiándome a mi mismo, asustado porque pisaba mi propia sombra , miedo de mi mismo. ¡Ojalá no hayas  sentido ese  miedo nunca!

Llegaste tú y supiste ofrecerme agua de la palma de tu mano: ¡Dios, qué paz!


Ahora soy una caracola que  huele a mar y sueno a olas, y me paseas  al atardecer.

Se me oye la adolescencia en las huellas de arena  limpia,  de brisa  y aire ,llena de fragmentos de vísperas y de intactas  rutas aún por descubrir.
Así. Más allá  de la sombra: sólo me atrevo a decir "te quiero".




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