sábado, 17 de octubre de 2015

NO CONOZCO VARÓN

Ella  tenía los ojos hechos a trenzar  los atardeceres  de color calabaza diluidos en esteras que heredó de sus padres.  Sus miradas iban derechas a desligar el sueño de sus mismas intimidades.

Ella se dedicaba a escuchar.

Las ventanas aún no habían creado el secreto  que celosamente  guardaría cuando  el ángel anunció   el color del tiempo , y ella  selló con una medio sonrisa  lo esencial.

Fue  el tiempo de olvidar.

Después se sabrá todo.


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