viernes, 27 de noviembre de 2015

DOLIENTES

Antes o después en la vida de cada persona se concita la experiencia del dolor. Ningún hombre puede zafarse de la experiencia del sufrimiento.

Por  muy egoísta que sea  y por bien programada que se tenga la vida , nadie puede escapar del sufrimiento.

De una u otra forma, todos acabamos siendo hombres dolientes.

Y ese dolor, si sabemos leer en él, nos redime, nos hace bien, nos hace buenos.

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LA BARULLA: SÍNDROME DE DIÓGENES.

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