miércoles, 30 de diciembre de 2015

CIERRA LOS OJOS.

Salgo a  dar  una vuelta  y veo la luna  llena. 

 Dicen que el sol se está  apagando, y que un día  iremos a fundido en negro. 

Ahí arriba no hay más que piedros y piedros , unas moles enormes , incandescentes o muertas, que dan vueltas  en órbitas  ciegamente sin abandonar jamás el carril.

Otros atraviesan nuestra atmósfera y caen . Así sucedió con el que formó el Cráter Acraman en Australia: el meteorito hizo   un lago que se conoce como Lago Acraman. El impacto  se produjo hace aproximadamente hace 580 millones de años. 

Cualquier día nos pasa  lo mismo, y a  tomal  pol  saco, colegui.

Da igual que haya mil o mil millones, o una cantidad superior a cualquier imaginación matemática. Sucede que los astrónomos nos han comido el tarro, y los representantes o  apoderados de los dioses en la Tierra han vendido la moto con el cuento de las estrellas, con la amenaza de lo desconocido.

Puede que el universo esté infinitamente salpicado de cementerios de piedra parecida a la fachada  del Templo de la Sagrada Familia . 

Hace años vivía muy cerca del Templo y le colé a unos turistas que  las torres estaban  hechas de Piedra Pómez.

Y coló.

Toda la  Universa  Océana  Sideral parece  una inmensa  alfombra    de guijarros que van  deslizándose sobre la superficie de la  sopa  cósmica haciendo ondas , como cuando de  chavales  íbamos al río.

 No sé  por qué razón cuando hablamos de Dios  lo ubicamos en el  Cielo: allá arriba. Él dijo que estaba dentro de nosotros.

Lo de "allá  arriba"   se trata de un absurdo, gigantesco e inútil, incapaz de transmitir la más mínima emoción. Nada: un conjunto de bolas de fuego, como  luces de neón de un inmenso  puticlú   bajo cuyo resplandor nace la vida en unos lejanos planetas semejantes al nuestro. 

Tal vez se cuenten por millones los mundos habitados y estén debidamente parcelados por el catastro. 

Cuesta  creer   que a millones de años luz haya gente dándose de  usties por las banderas, o no, que resulta que su Adán y Eva  no cometieron el pecado original y van todos en pelotas, tan felices  y  tan campantes. 

La verdad , si existe un número infinito de planetas tan jodidamente  cabrónes  como éste  ,vamos  buenos. 

Somos  muy raros. Cuando se descubra el truco, se verá que el universo no es más que un tingladillo de fosfatos, carbonos y ácidos, combinado por el azar. Y que  Dios está en tu corazón, en las  junturas  del  alma.

Cuando reces no mires  al cielo: cierra  los ojos.  


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LA BARULLA: LEVÁNTATE Y ANDA.

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