viernes, 4 de diciembre de 2015

TODO ES GRACIA

Desde que sentí de una manera rotunda, profunda, contundente, tu perdón, y lo mucho que me querías, no me queda otra que  perdonar. Sólo me importa el estado de contento.

Fue de tal envergadura el  abrazo que sentí - oceánico- que  ahora cierro los ojos  y escucho el rumor del mundo, el latido de tu corazón en mi oído, la brisa que acaricia las oraciones de los dolientes... 

Todo está allí, no falta nada. 

Y la luz, porque cierro los ojos y veo luz, en ella quiero moverme, existir y ser.

¡Cómo me gusta que me quieras de esta manera!

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