sábado, 9 de enero de 2016

DESAFIANDO AL DESTINO

Para dar gracias a Dios por haber llegado de  verdad el frío de enero me he tomado una sopa de ajo . Mientras  llueve sorbo el caldo  y siento el sabor del pan y las almendras. 

Huele a asfalto  mojado . Hay que desafiar al destino con un instante de felicidad.

Con esta  lírica  uno se enfrenta a   la tragedia  diaria .  Hay una melancolía en la  luz  gris  y acerada de enero  sobre el parque .

Sentado a la mesa, reflejado  mi rostro en el fondo del plato , rezo   a modo de bendición  este pensamiento de Séneca: el que no desea nada lo posee todo. 

Y dicho esto bajo la cuchara hacia una de las grandes verdades de nuestra existencia sin pronunciar una palabra.  

No quiero  nada.


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LA BARULLA: CAIFÁS.

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