miércoles, 27 de enero de 2016

SORDOMUDOS.

Veo un grupo de sordomudos  saliendo de  un tanatorio.

Impresiona, al menos a  mi, y mucho, los gestos, los signos, los dibujos  de las manos en el aire, toda  una  caligrafía del dolor  que , al no poder expresar  con la voz, se emite a través de un abecedario  extraordinariamente   rico en  muecas, aspavientos, guiños...¡Dios, cómo les hablan los ojos!

Es un misterio maravilloso  como hemos conseguido  alcanzar a comunicarnos en la oscuridad, en el silencio. Es un lenguaje lleno de  plasticidad y belleza .  Capaz de crear la magia de la poesía y de envolver a las personas en un mundo onírico lleno de imágenes fantásticas. 

Sirve para confesarse, para la filosofía, para discutir o hacer el amor. 

Me conmueve  esas  expresiones  llenas de fuerza simbólica... El alma que se escapa por sus dedos es para  esta  gente  la vida misma.

Uno tiene la impresión de que se  mueven en un mundo con menos capas que el nuestro. Sin secretos.

Creo que a Dios  le tienen  que agradar mucho la oración de  los sordomudos. 

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